11 de enero de 2008

El arrojo de Álvaro Uribe


Yo no soy uribista, ni lo he sido, ni creo que lo vaya a ser. Tengo muy claras mis convicciones políticas. Pero eso sí, antes de cualquier cosa soy colombiano y me siento orgulloso de mi país a pesar de las cosas malas que pasan.


Ayer, a esta hora aproximadamente, eran liberadas por el grupo subversivo, guerrillero, terrorista, o como lo quieran llamar, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) liberó unilateralmente a las políticas Clara Rojas y Consuelo González.

La mediación corrió por cuenta de Hugo Chávez, presidente de Venezuela, y la polémica senadora Piedad Córdoba, quienes en medio del aparato mediático que se montó para la llegada de nuestras compatriotas al vecino país, se destacó la excelente labor de ellos.

Pero ¿Acaso se borró de la noche a la mañana todo lo que hizo el presidente Uribe para que la liberación fuera posible bajo unos términos de seriedad, respeto y confianza?

Antecedentes

Tal como lo había señalado en mi post anterior, el tema estaba sonando mucho en la opinión pública del país, luego que la guerrilla engañara al gobierno respecto a la presencia del niño en la selva. No obstante, el tema tiene más de fondo.

El 22 de noviembre, el gobierno encabezado por Álvaro Uribe, mediante el jefe de prensa del mandatario, César Mauricio Velásquez, anunció que las gestiones para lograr un intercambio humanitario del presidente venezolano y la senadora citada habían terminado.

El desespero era evidente, según dijo entonces el Embajador de los Estados Unidos William Brownfield:

"Estamos a dos meses y 22 días en este proceso y aún no vemos ninguna prueba de vida. No hemos visto ninguna visita, ningún acceso. Me refiero por supuesto a las Farc. Son ellos los responsables por esta situación y son ellos los responsables para resolverla".


Pero ¿Por qué ocurrió esa decisión arriesgada y abrupta? Debido a una clara y abrupta violación de un pacto de caballeros y más que eso, la violación a la soberanía nacional. Eso se puede analizar según esta cita del diario El Tiempo:
"Una llamada del presidente venezolano al general Mario Montoya, comandante del Ejército colombiano, para preguntar por los secuestrados provocó la decisión. Uribe le había advertido, en la reunión que tuvieron en Santiago de Chile, que no lo hiciera.

A eso de la 1:15 de la tarde de ayer, el general Mario Montoya, comandante del Ejército, recibió una llamada de la senadora Piedad Córdoba pidiéndole información sobre los secuestrados en poder de las Farc."


La respuesta no se hizo esperar, por parte de un mandatario que tiene como arma predilecta la patanería, diplomacia de micrófono:
"Lo que yo he hecho es tratar de ayudar con transparencia dedicándole horas y horas al tema del acuerdo humanitario. Es grave cuando un gobierno miente y cuando un presidente se encierra con sus principales asesores y ministros para sacar un documento cargado de mentiras.

Por eso yo declaro al mundo que las relaciones con Colombia las meto en un congelador, porque perdí total confianza en el gobierno de Colombia, no creo absolutamente en nadie del gobierno."


Horas más tarde llegó la replica de Uribe, quien tomó su segunda decisión arriesgada, luego de terminar con la mediación de Chávez y Córdoba:
"La verdad, presidente Chávez, es que nosotros necesitamos una mediación contra el terrorismo y no legitimadores del terrorismo. Sus palabras, sus actitudes, dan la impresión de que usted no está interesado en la paz de Colombia, sino en que Colombia sea víctima de un gobierno terrorista de las Farc."


Las ofensas continuaron y las relaciones entre ambos países siguen en el "refrigerador" y hasta el sol de hoy no se han vuelto a reunir.

La presión


Uno de los países más interesados en que se realice el canje de prisioneros es Francia. Eso debido al secuestro de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, quien ya, según sus palabras, vive estando muerta.
"Aquí vivimos muertos. Estoy mal físicamente. No he vuelto a comer, el apetito se me bloqueó, el pelo se me cae en grandes cantidades".


Todo estaba listo para que se realizara la operación de rescate de Clara, su hijo Emanuel y Consuelo. No obstante, esta fue aplazada por la falta de las coordenadas que las Farc brindarían junto con las operaciones militares en la zona.

La reacción del presidente colombiano, ante el comité internacional garante de la liberación de los secuestrados fue la tercera decisión arriesgada, que si era mentira iba a dejar muy mal parado a Uribe:
"No tiene disculpas el grupo terrorista de las Farc. Lo que pasa es que siempre, con disculpas, ha engañado a Colombia y ahora también quiere engañar a la comunidad internacional. Miente.

Nos hemos obligado a traer a la mesa, en la reunión que acaba de concluir, una hipótesis para que se estudie; para que se examinen evidencias y se descarte o se ratifique esa hipótesis, mera hipótesis, sobre la cual no hay plena prueba. Es un asunto meramente hipotético. Indica que las Farc no se han atrevido a cumplir el compromiso de liberar a los secuestrados, porque no tienen en su poder al niño Emmanuel.

Y me refiero muy puntualmente a esta hipótesis. En la mañana de hoy, 31 de diciembre, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar recibió una solicitud del Defensor del Pueblo de San José del Guaviare, ciudad situada al sureste de Villavicencio, relativamente cercana al área donde podrían liberar a los secuestrados. El Defensor del Pueblo le dijo a Bienestar Familiar que le estaban reclamando un niño, que había sido entregado al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, en la misma ciudad de San José del Guaviare, en julio del año 2005."



Lo bueno es que luego de un día vivido al mejor estilo de la serie 24, se dieron las cosas y finalmente las secuestradas pudieron ser rescatadas sanas y salvas después de años de sufrimiento en cautiverio.

La noche anterior, Uribe tomó lo que considero su cuarta decisión arriesgada, luego de recordar que en Colombia hay más de 750 secuestrados. El arrojo se debe a las implicaciones históricas que tiene lo siguiente:
"Los integrantes que siguen engañados del grupo de las Farc deben saber que este Gobierno, firme en la seguridad, está listo para la paz.

Durante este Gobierno, la oposición radical ha tenido plenas garantías. En el pasado, las Farc decía que el día que hubiera esas plenas garantías para la oposición radical, se desmovilizaría. Es hora de que cumplan lo que dijeron en el pasado.

En este Gobierno se ha desmantelado el paramilitarismo. En el pasado las Farc decía que si Colombia desmantelaba el paramilitarismo, se desmovilizaría. Es hora de que cumplan su promesa.

Nuestro Gobierno está listo para la paz, con misma devoción con que hemos conducido la seguridad.

Invito a las Farc a considerar una negociación sencilla, ágil, de buena fe, en la cual serían rodeados de garantías democráticas."


Conclusiones

Luego de evaluar los hechos se pueden concluir varias cosas, sin importar el orden en que están:

1. La prioridad es liberar a todos los secuestrados por parte de las Farc.

2. El Gobierno de Colombia fue muy lento y tuvo poca iniciativa para lograr la liberación de Clara y Consuelo.

3. ¿Dónde quedó la falta de confianza de Hugo Chávez?

4. ¿Dónde quedaron las acusaciones de Álvaro Uribe?

5. ¿Ya nos olvidamos de los 11 diputados masacrados y tanta sangre que ha corrido en Colombia debido a las Farc?

6. ¿Existe la conciencia de que nuestro conflicto armado es uno de los más antiguos del mundo?

7. La unión hace la fuerza, por más discrepancias políticas que existan.

8. Es tiempo de ser ágiles y aprovechar el momento para buscar metas más grandes.

9. Uribe hizo bien en evitar las intromisiones indebidas de Chávez.

10. Para el entendimiento mutuo es necesario usar como herramientas la prudencia y la moderación.

Ojalá que el arrojo de Uribe, que ha puesto en riesgo las relaciones con la comunidad internacional, su prestigio propio y el del país, pueda dar pronto muchos y muy buenos frutos para nuestra Colombia que tanto lo merece.

Por si acaso lo aclaro nuevamente al final: yo no soy uribista, ni lo he sido, ni creo que lo vaya a ser. Tengo muy claras mis convicciones políticas. Pero eso sí, antes de cualquier cosa soy colombiano.

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