8 de julio de 2008

Gran final, gran fiesta: Chicó campeón

Nunca había ido a una final del Fútbol Profesional Colombiano, y el domingo anterior en Tunja, puedo decir que la consecución del primer título de Boyacá Chicó fue histórica no sólo por lo que implica deportivamente, hay un trasfondo muy grande que es relevante mencionar.
No hay que hacer comparaciones exageradas, porque escuché y he leído a mucha gente decir que la final del campeonato colombiano fue regular porque no le llegó a los talones al nivel de la Eurocopa. Si bien el fútbol latinoamericano, en general, no llega a ese nivel, lo que se vio en Cali y Tunja fue bueno.

Alberto Gamero y sus dirigidos hicieron lo que les tocaba: defenderse con la pelota y usar muchos argumentos de aquella 'letra menuda' que en el fútbol no es muy bien vista, pero que sí es necesaria en los momentos decisivos.

América, dirigida por Diego Umaña, fue un equipo que en los dos partidos mostró muchas ganas, velocidad y testosterona. Lo que le faltó a los 'Diablos Rojos' para conseguir su anhelada estrella 13 fue: el envidiable mediocampo de Chicó, la falta de definición, y la mala suerte.

Claro, Edigson Velásquez fue la figura en Cali, y en Tunja tuvo mucha suerte en la jugada de gol que despilfarró Adrián Ramos y en los penales. América no tuvo esa paciencia para definir en el arco rival, aunque sí controló el partido final en Tunja, durante varios pasajes.

Pero como del segundo muy pocos se acuerdan, pocos recordarán a la gente de América que no quiso hablar con la prensa, a aquellos jugadores que rompieron el protocolo de FIFA y salieron tarde al terreno de juego.

En la memoria del buen aficionado al fútbol quedará una campaña perfecta, en la que los 'Ajedrezados' sólo perdieron cuatro de los 26 partidos, todos ellos fuera de Tunja, fortín del campeón invicto en casa. También se recordará a Miguel Caneo, el mejor extranjero del Torneo Apertura, y goleador con 13 tantos, y a jugadores como Franky Oviedo, Edigson Velasquez, Néstor Salazar, Edwin Movil, Víctor Danilo Pacheco, entre otros.

Para recordar estará la pólvora, la harina y los gritos de ¡Campeón, Chicó campeón!, que acompañaron al carro de bomberos con los jugadores por las calles de la capital boyacense. La fiesta fue espectacular, en una ciudad con gente buena que supo lo que es deleitar el sabor del triunfo.

Lo ideal sería que la Copa Libertadores la juegue Boyacá Chicó en su casa, en Tunja. Así no se logre, es necesario que las autoridades, con apoyo del gobierno nacional, decidan ampliar el Estadio de La Independencia, además de crear nuevas vías de acceso y evacuación, lo cual se hace necesario ante cualquier eventualidad.

A pesar de las dificultades económicas que tuvo que afrontar a comienzo de año, Eduardo Pimentel le ha dado una lección a muchos clubes (Santa Fe y Millonarios por ejemplo) en lo que es manejo deportivo y administrativo. El que antes era un club extraño ahora es de la casa. El título de campeón colombiano garantiza una larga estancia en Tunja a Chicó, con el apoyo que debe contar siempre, el de la gente y las empresas locales.

Boyacá Chicó había armado un equipo bueno para la Copa Libertadores, y cuando lo eliminó Audax Italiano muchos presagiaron lo peor. Ahora, ese mismo grupo de jugadores, cuerpo técnico, auxiliares y directivos es el inédito campeón.

Felicitaciones a Boyacá Chicó, su gente, y Tunja.

(Publicado originalmente en StudioFutbol.com)


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