12 de septiembre de 2008

Nosotros fracasamos, los demás aprenden

(Colaboración especial de Abraham Palacio Gómez)

Viendo a la Selección Colombia y a los deportistas ‘Cafeteros’ en el ámbito nacional e internacional no se ve proyección alguna. La mentalidad de los colombianos es la de llegar a su cuarto de hora para luego desaparecer sin dejar rastro alguno.
En el fútbol, la ‘Tricolor’ vive de un 5-0 de hace 15 años, 13 estrellas de un equipo sumergido en una crisis, de una Copa Libertadores ganada hace casi 20 años, de un ‘Lucho’ Herrera que se ponía la camiseta de líder en el Tour de Francia hace más de 20 años y de una Serie Mundial que se ganó en el 96. La lista continúa con una medalla de oro olímpica de hace ocho años y otros logros que, con el paso del tiempo, se van diluyendo en la memoria nacional. Todos esos triunfos generaron alegrías, pero ya deben ser enterrados como una grata memoria y no como un karma que todavía sigue a este pueblo.

Los colombianos no se dan cuenta de que en el 2002 tuvimos una final de grandes ligas entre colombianos, tampoco se acuerdan de que se ganó una Libertadores hace cuatro años y, algo que muy pocos conocen, el bi-campeonato en los Mundiales de patinaje. El daño que le hacen al país los triunfos llegan a tal punto que sus ciudadanos nunca se recuperan de éstos y, en algunos casos, llegan a convertirse en una ‘tragicómica’ historia, la cual es digna para una historia de Shakespeare, en la que los días más históricos del pasado se ven ligados posteriormente a los fracasos más grandes de todos, un 5-0 en Buenos Aires, que posteriormente se vio opacado por un partido en el que Rumania le pasó por encima al equipo de Francisco Maturana y este acontecimiento se repitió contra Estados Unidos, en la Copa del Mundo de 1994, convirtiendo al combinado ‘Tricolor’ en un hazme reír mundial.

Años después, una Copa Libertadores de Once Caldas se trató de convertir en un efecto publicitario para volver su camiseta en una valla publicitaria ambulante y vender sus mejores elementos. En la actualidad, el cuadro manizaleño es un equipo que naufraga de la mitad de la tabla para abajo y tristemente estará peleando el descenso en la temporada 2009.

Los deportistas ‘Cafeteros’ tienen la mentalidad del cuarto de hora: Montoya se conformó con ser denominado como uno de “los mejores corredores de F1 de todos los tiempos”, Rentería se alcanzó a decir que era uno de los mejores deportistas colombianos de todos los tiempos, pero que no llegará al ‘Salón de la fama’, pues todavía no tiene las credenciales y su carrera va en un declive peor que el del mismo Montoya. Cecilia ‘Chechi’ Baena, una de las grandes esperanzas del futuro del deporte nacional, desapareció del mapa hace mucho, cuando se fue a vivir a Europa.
Quedan por mencionar Iván Ramiro Córdoba, Santiago Botero, Orlando Cabrera y el joven Palacios (quien juega en el baloncesto universitario estadounidense y es considerado como uno de los jóvenes de mayor proyección).

Todas estas personas han tenido una visión ganadora y no por eso se puede afirmar que jugadores como Iván Ramiro Córdoba no se merece un cupo en la selección, pero sí es saber cómo mantenerse: no simplemente ser un ídolo de una noche y después desaparecer con miles de millones de pesos en la maleta y no dejar rastro, es mantenerse y tener una mentalidad ganadora siempre.

La idea no es parar ahí, Ecuador ganó una Copa Libertadores hace escasos meses. El fútbol de Venezuela está creciendo considerablemente, tanto que tienen jugadores en las mismas ligas que Colombia, Argentina le pelea un partido a Estados Unidos en Baloncesto, Paraguay tiene un invicto de 32 años sin perder en Argentina y ahora es el líder indiscutido de las Eliminatorias y, en todo, los colombianos se están quedando atrasados.

Qué bueno sería que, en un futuro, Colombia envíe un deportista a los Juegos Olímpicos y gane, que si se mandan cinco, todos cumplan ese sueño, qué bueno es escuchar decir en estos dos partidos vamos a sumar seis puntos de seis, no decir cuatro de de seis o tres de seis y que jugar con Brasil o Argentina son tres unidades que se dan por descontadas. Qué bueno sería decir: “vamos a un Mundial a enfrentarlo con humildad, pero queremos la copa para Colombia”. Que en lo que los colombianos compitan traten de tener lo mejor; si Suiza tiene a Federer y España a Nadal, porque no un país sudamericano no puede tener a un Falla, un Giraldo o un Quintero. Rusia tiene una Sharapova, una Ivanova y EE.UU., a una Serena Williams. ¿Por qué razón en Colombia no se dice que está Mariana Duque?.

Ir a un Mundial no es motivo de celebración, ganarle a Túnez, tampoco, es una obligación, y no conformarse con sólo eso, ganarle a Alemania, Francia, Argentina o Brasil no debe quedarse en un sueño, debe convertirse en una posibilidad, para que la selección sea vista con respeto y que, en un futuro, sea admirada como los suramericanos elogian a Phelps, Isinbayeba, Bolt o alguien así. En este sector del continente nos toca conformarnos con un ‘Pibe’, ‘Tino’, ‘Lucho’ Herrera, Edgar Rentería o un Montoya. Sería bueno decir un Messi, Federer, Roger Clemens, Lance Armstrong o un Michael Schumacher.

Qué orgullo como colombiano poder, en un futuro, decir que este país y sus pobladores son los mejores, que no los conozcan por las FARC, por Pablo Escobar ni nada que dañe la imagen del país, sino que los reconozcan por la excelencia y lo que caracteriza al colombiano, su verraquera.

(Colaboración especial de Abraham Palacio Gómez).

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Los artículos reflejan la opinión personal y libre del autor, derecho protegido por el artículo 20 de la Constitución Política de Colombia. Por ello, este blog no tiene nada que ver con el medio de comunicación, empresa o institución para la cual el autor esté trabajando o sus empresas afines.

Creative Commons License
  Castillo bogotano está bajo una licencia de Creative Commons.
Las fotografías y/o logotipos están protegidas por las leyes de autor, y son pertenecientes a José Gabriel Celis B., Castillo bogotano y/o sus respectivos dueños.