17 de enero de 2009

Afán casanareño


Girardot e Ibagué son las ciudades que se perfilan como firmes candidatas para dejar de albergar fútbol profesional en el 2009. Todo se debe a la crisis económica que afrontan Girardot FC y Deportes Tolima, sumado al repentino afán del regreso del balompié profesional a Yopal, gracias al éxito del Palmares FC en la Primera C.

La historia reciente del balompié en el departamento del Casanare, comenzó en el año 2002 con la aparición en la Primera B de los Pumas del Casanare, equipo que llegó a la final del torneo de ascenso en el 2003, cayendo contra el entonces Manpower Chicó.

El 8 de julio de 2006 Atlético Nacional y Once Caldas inauguraron oficialmente el moderno estadio Santiago de las Atalayas, con capacidad para 9.000 espectadores. Cabe resaltar que allí se jugaron partidos desde el 18 de febrero del mismo año, con el juego Pumas vs. La Equidad.

El escenario deportivo, se podría considerar como un gran avance gracias a la inversión cercana a los 18 mil millones de pesos. También se puede ver como una innecesaria o suntuosa obra, ante la existencia del estadio Pierre Lora Muñoz que perfectamente pudo ser remodelado.

Desde finales de 2006, hasta la fecha, el Santiago de las Atalayas es un auténtico elefante blanco, ya que el Club Pumas de Casanare desapareció, luego que fuera vendido su cupo para jugar en la Primera B al actual Real Santander de Floridablanca.

Un caso más

Lo ocurrido con Pumas de Casanare es uno de tantos hechos que han marcado la inestable historia de 18 años de la Primera B, por donde han desfilado clubes en Popayán, Cereté, Florencia (Caquetá), Riosucio, Buga, Chía, Buenaventura y Yopal, sin que pudieran establecerse de forma permanente.

La falta de patrocinio siempre ha perjudicado a los equipos de la Primera B, y en ocasiones a los de Primera División. No obstante, desde la desaparición del Sporting de Barranquilla no ha existido una sola temporada que se juegue con la ausencia de un equipo de la máxima categoría.

También es necesario decir que el fútbol colombiano depende directamente de los cigarrillos y el alcohol. Por fortuna, no existen leyes ampliamente restrictivas a la publicidad de esos artículos, de lo contrario sería una completa incognita el presente de los torneos A y B con la mayoría de sus respectivos clubes.

Soluciones

Para que se reduzcan las situaciones de crisis en los clubes, se debe ampliar el mercado del fútbol a otros campos de la empresa privada. Esto se debe a las similitudes de los problemas de Girardot y Tolima, ambos dependen del apoyo de industrias relacionadas con el alcohol (Licorera de Cundinamarca y Bavaria).

Apenas este es uno de los puntos débiles del fútbol colombiano, sumando la mala organización de la Copa Colombia y la inexistente relación entre las categorías B y C, manejadas por entidades diferentes (Dimayor y Difutbol), las cuales no permiten el ascenso y consolidación de equipos y jugadores (aclarando que la Primera C es un desorden absoluto).

Para terminar, sería valido hacer esta pregunta: ¿Por qué en Venezuela puede existir cuatro niveles oficiales de fútbol profesional con 80 equipos y en Colombia apenas dos con 36 clubes? Yo no tengo la respuesta, pero la comparación es insólita teniendo en cuenta la historia del fútbol en ambos países.

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2 comentarios:

  1. Buen articulo, bien investigado, es un buen ejemplo para que los cronistas deportivos aprendan a redactar en la prensa nacional, felicitaciones

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  2. Al respecto de la situación en Venezuela, es importante observar que allá se reestructuró el fútbol en 2007, ampliando los cupos de todos los niveles del Fútbol Profesional y Semiprofesional... nomás a manera de ejemplo, la Primera División se aumentó de 12 a 18 clubes para la temproada 2007-2008; sería más pertinente observar si esa situación se mantiene en unos 5 años.

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