7 de abril de 2009

Medidas insuficientes


A comienzos de 2009 se aprobó la creación de la Comisión Nacional para la Seguridad, Comodidad y Convivencia en el Fútbol, la cual aún no ha empezado a operar con eficacia para controlar a las barras bravas. Ahora surge el cargo de Oficial de Seguridad dentro de la Federación Colombiana de fútbol, con el mismo fin. Aunque se apoyan ambas iniciativas se necesitan más elementos a tener para afrontar el problema de la violencia dentro y fuera de los estadios.

Ya había comentado en este blog sobre la necesidad de hacer algo más frente al problema social que son las barras bravas; para no generalizar, aquellos aficionados violentos al fútbol. Esos pocos que empañan el espectáculo más bello del mundo.

Al día de hoy ya existen dos estamentos establecidos para el control de los violentos, para que no ocurran más inconvenientes como la agresión al bus donde se desplazaba el Deportivo Cali el domingo anterior rumbo al Estadio El Campín para jugar contra Millonarios. Allí resultó víctima el volante Juan Guillermo Domínguez.

Aunque no se necesitó un muerto para que se tomaran medidas, siempre en Colombia hace falta un escándalo para que se tomen correctivos, aunque no siempre sea de forma integral y radical, es decir, atacando el problema. Por ello, las dos entidades poco podrán hacer si se dejan de lado los siguientes aspectos:

1. Mayor colaboración por parte de la policía: Más vigilancia en los hoteles donde se hospedan los equipos de fútbol, las concentraciones o lugares de entrenamiento, así cómo acompañamiento por fuerza pública al desplazamiento de los jugadores hacia el estadio. (Es cierto, sólo van con policía de tránsito ¡Infame!) Además, en carretera, se podría dejar que un número límitado de hinchas se desplazen a acompañar a su equipo, con la única condición que el viaje no se convierta en un paseo hostil y violento, sopena de regresar inmediatamente a la ciudad de origen.

2. Más colaboración de los clubes: En el caso citado del bus donde se desplazaba el Deportivo Cali, el conductor del bus tomó una ruta diferente, la cual permitió la agresión. Asimismo, los clubes locales deben tener a su disposición los recursos para contratar dos buses de última generación que cumplan con las condiciones mínimas de seguridad.

3. Endurecimiento de la ley: Es muy débil la legislación en contra de los violentos del fútbol dentro y fuera de los estadios, por eso parece que tienen todo el derecho de atentar contra la vida de futbolistas, técnicos, dirigentes, periodistas y gente del común.

4. Apoyo de los medios de comunicación: De nada sirve rechazar los hechos de violencia. El periodismo deportivo debe unirse en una sola voz para insistir con que se adopte el paquete de medidas necesarias para erradicar la violencia del fútbol colombiano, así sea necesario adoptar el modelo de la Premier League.

Dentro del mismo punto, en Colombia debe hacerse al igual que en Argentina, que Telmex, ya que cuenta con la infraestructura, el dinero y los equipos, grabe en vídeo absolutamente todos los momentos de los partidos, desde la misma salida del bus de la concentración para así permitir mayor acompañamiento a los futbolistas y ciudadanos y así en caso de violencia identificar prontamente a los agresores.

5. Acción social: De nada sirve reforzar el poder coercitivo si no se realizan campañas de alto impacto social para diluir la violencia de las barras. En ello deben participar todos los involucrados en el fútbol para que exista más educación y conciencia del respeto a las diferencias (no pelear por un color, no vandalizar las ciudades con grafitis, insultos y demás) y a la vida humana misma.

6. Privilegiar el bien común sobre el negocio: El último punto de mi propuesta tiene que ver con la no suspensión del partido Millonarios vs. Deportivo Cali del pasado 5 de abril. La única forma de generar conciencia es con golpes de opinión, como lo iban a hacer los futbolistas en ese partido. Desafortunadamente se interpusieron las eventuales sanciones deportivas y sobre todo el privilegio al millonario negocio de la televisión (el partido fue transmitido al país por RCN). 

Ese día poco útiles fueron las palabras de Rodrigo Otoya, presidente del Cali, al Carrusel Deportivo de Caracol Radio, al acusar de sindicalistas a los jugadores por querer impedir la realización del partido. Bien hizo José Eugenio 'Cheché' Hernández en preguntarle a la opinión pública: "¿entonces matan a Juan Guillermo y seguimos con el partido?"

Son muy buenas las intenciones al crear comisiones y demás para que se controle a los violentos del fútbol en nuestro país, pero las medidas siguen siendo escasas para controlar este problema social. A quienes patrocinan las barras bravas se les olvida que están tratando con seres humanos, así como lo hace el gobierno que no tiene en cuenta sus condiciones sociales para darles oportunidades de educación, que siempre ha sido y será el comienzo de la solución a los problemas.

Espero sus comentarios.

Los invito a seguirme en Twitter @Josegacel

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Los artículos reflejan la opinión personal y libre del autor, derecho protegido por el artículo 20 de la Constitución Política de Colombia. Por ello, este blog no tiene nada que ver con el medio de comunicación, empresa o institución para la cual el autor esté trabajando o sus empresas afines.

Creative Commons License
  Castillo bogotano está bajo una licencia de Creative Commons.
Las fotografías y/o logotipos están protegidas por las leyes de autor, y son pertenecientes a José Gabriel Celis B., Castillo bogotano y/o sus respectivos dueños.