26 de abril de 2009

Un problema nacional


Los equipos tradicionales de Bogotá, Santa Fe y Millonarios, desnudaron una vez más sus falencias en su enfrentamiento mútuo número 255 en la historia. Más allá del juego exhibido por ambos equipos queda algo más para analizar dentro de la crisis de resultados de los 'Cardenales' y 'Embajadores', un problema que afecta a toda la nación futbolística.

El devaluado clásico de Bogotá

Pocos podíamos creer que el clásico capitalino fuera transmitido por televisión abierta, debido a lo devaluada que está la rivalidad ante la ausencia de títulos de ambos conjuntos, sumado al emergente éxito deportivo de La Equidad en la capital colombiana.

Las hinchadas de ambos clubes están pendientes siempre de la calculadora para entrar en los ocho semifinalistas, y en algunos casos se llega a atribuir la responsabilidad de los fracasos a la prensa. En mi opinión personal, más ganaría todo el gremio de periodistas deportivos en Bogotá (si es que existe) con los éxitos de Santa Fe y Millonarios que con los fracasos.

Si bien ambos clubes han cometido errores dichos y vueltos a decir, se notó en el clásico 255 un problema que aqueja al fútbol colombiano sin distinguir club, circunstancia y jugador, que es la falta de definición.

Pasó rozando el 'larguero'

Nuestros comentaristas deportivos, serios, hinchas, con o sin experiencia, siempre ilusionan a los aficionados cuando dicen que luego de un remate al arco, el balón pasó cerca cuando en realidad ha salido a metros de distancia.

Una prueba clara de la falta de definición son los remates desviados, que no llegan a apuntar siquiera al arco, cuya causa es la incompleta preparación del futbolista desde la base. De lo contrario es inexplicable que dos goleadores cómo lo son Hugo Rodallega (Sudamericano Sub-20 2005) y Carlos Daniel Hidalgo (Mundial Sub-17 2003) no hayan escalado aún a grandes equipos a nivel mundial.

El problema no está sólo en el esquema de juego, de meter sólo delanteros, o apoyarlos con uno o dos volantes de armado. La cuestión, además de incluir talento y preparación, es mental, ante el miedo que transmiten los técnicos de atacar al contrario y de intentar remates al arco en los entrenamientos y durante los partidos.

Si aún no está clara la magnitud del problema, miremos no más a la misma selección Colombia (fiel reflejo del fútbol nacional). Con apenas seis goles en doce partidos somos la peor delantera junto a Perú, con la diferencia que el país 'Inca' cuenta con delanteros de alto nivel, suspendidos a nivel local por 'indisciplinados'.

Regresando a Bogotá, Millonarios es el segundo equipo con menos goles en el campeonato hasta ahora (nueve goles), y se notó su ineficacia en el momento que mejor debio aprovechar, cuando el arquero Agustín Julio fue mal expulsado por el árbitro Adrián Vélez, y entró al arco santafereño el defensor Javier Arizala.

Ni más faltaba que yo tenga en este blog la solución a la sequía de gol que afronta nuestro fútbol, pero si es bueno revisar las causas de la situación para corregirlas y no repetirlas más adelante.

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