24 de mayo de 2009

Cuestión de llorar



Foto: El Tiempo

Ya se convirtió en un monótono, cansón y repetitivo, las constantes quejas por parte de futbolistas y dirigentes en Colombia acerca de los malos arbitrajes. Un nuevo capítulo se vivió hoy en Manizales con el pésimo desempeño del juez Sebastián Valencia en el partido de Caldas y Boyacá Chicó que terminó 2-1 a favor de los locales gracias a un penal inexistente.
Fue increíble ver la jugada por televisión. Desde el primer momento era claro cómo Ever Palacios renunciaba a la jugada y el delantero argentino Ariel Carreño caía en el área por su propia fuerza de gravedad. Sin mayor vergüenza el árbitro Valencia pitó el penal que terminó en el gol decisivo del partido. Pero no sólo por esa acción se le acuña la responsabilidad de un arbitraje vergonzoso al juez quindiano. Hay que ver su poca capacidad disciplinaria en el duelo de hoy y en otros compromisos que ratifican su mal nivel.

Sebastián Valencia no es el único caso de mal arbitraje en Colombia. Desde hace varios años el problema se ha mantenido presente en nuestro fútbol, generando un manto de duda en diversas situaciones y más aún en la capacidad ética y objetiva del arbitraje, y la responsabilidad implícita de la Federación Colombiana de Fútbol, traducida en la comisión arbitral y los colegios de árbitros en el país.

Episodios como el penal en la media luna sancionado por Jorge Hernán Hoyos en el Apertura 2007, el presunto favorecimiento de Hernando Buitrago a Atlético Nacional en el mismo año, las pobres actuaciones de Miguel Guevara en 2008, y los penales de escándalo a favor de Junior (Caso Emmerson Acuña), Millonarios (Carmelo Valencia) y hoy al Once Caldas, entre muchos otros episodios polémicos, hacen que la confiabilidad en la transparencia del fútbol colombiano se mantenga en entredicho.

Es toda una costumbre escuchar y ver cada fin de semana a Eduardo Pimentel y Alexis García, quejándose por los malos arbitrajes que perjudican a sus equipos (Boyacá Chicó y La Equidad). No obstante, por mucho que hayan 'llorado' esta es la hora en que pocas soluciones se le vean al problema.

Es increíble darse cuenta del caso omiso que se le da al tema arbitral en Colombia por parte de la alta dirigencia del balompié. Pimentel hoy dijo al Carrusel Caracol que se trata de cuatro directivos y un analista arbitral que son quienes quitan y ponen los árbitros en el campeonato, hecho que debería ser aclarado de una buena vez. Ya muchos nos cansamos del ir y venir de acusaciones sin pruebas, por lo que ya es momento, por el bien del fútbol colombiano, que se exponga a la luz pública lo que realmente ocurre.

En aras del buen espectáculo, y con el fin de evitar hechos de violencia en Colombia, se hace urgente que la dirigencia del fútbol tome correctivos serios en el asunto, o en su defecto que quienes sepan las cosas y tengan las pruebas se decidan a hablar y no se cobijen más en los micrófonos y en las excusas después de perder en el terreno de juego.

Igual de importante a lo anterior está la obligación de hacer profesional el arbitraje en el fútbol colombiano para tener por lo menos un equipo de jueces que estén preparados y dedicados a su trabajo: impartir justicia en el terreno de juego.

Claro está que el fenómeno de los malos arbitrajes es mundial, por ejemplo la vergonzosa actuación del noruego Tom Henning Øvrebø en la semifinal de la UEFA Champions League entre Chelsea y Barcelona. No debe olvidarse que el error siempre estará presente por la condición humana que rige el deporte, más esta es evitable con buena preparación y transparencia.


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