10 de agosto de 2009

Se ha sentado un mal precedente




Foto: Futbolred.com

Luego de los vergonzosos incidentes de violencia del pasado 1 de agosto en Armenia, Atlético Nacional había sido sancionado con dos partidos de local a puerta cerrada. Hoy, luego de la apelación oficial, la sanción fue levantada. ¿Qué implicaciones deja este 'reverzaso' de la comisión disciplinaria de la Dimayor?

En primer lugar, ya un sector del periodismo se había quejado ante la aparente decisión 'injusta' en contra del Atlético Nacional. Frente a ese argumento hay algo cierto, ya que el comunicado de la sanción por parte de la comisión disciplinaria, afirmaba que el club Atlético Nacional era responsable directo del vandalismo protagonizado por las barras bravas en Armenia.

Justamente, el principal argumento de la directiva 'Verdolaga' fue ese, ya que el texto de la sanción fue apenas exagerado:

Para la imposición de esta medida se analizaron los antecedentes de la plaza, el comportamiento particular de las barras de Atlético Nacional y el agravante superlativo de haber trasladado en forma deliberada los desmanes y la violencia a otros escenarios del entorno deportivo del país, para causar conmoción y desconcierto.

De todos es sabido, que si bien en algunas ocasiones las directivas de los clubes patrocinan las barras bravas, la comisión disciplinaria hiló muy delgado con esa afirmación, ya que no se podría imputar únicamente al Atlético Nacional; bajo esa premisa, deliberadamente todos los clubes llevan a las barras bravas a las ciudades a destruirlas, sin importar nombre o color.

¿Presunto chantaje?

¿Qué tan cierto es que Postobón influyó en el levantamiento de las sanciones, bajo el argumento del retiro del patrocinio de la Copa Colombia? Las declaraciones de Francisco Piña, directivo de Atlético Nacional, y de la mencionada industria de gaseosas, así lo dejó entrever en entrevista con el diario El Tiempo.

Luego de leer la nota, teniendo en cuenta que el dirigente tomó directamente la vocería del club y de la organización, es notoria la forma en que una de las empresas más lucrativas del país, virtualmente se lava las manos en la cara del país frente a la violencia dentro y fuera de las canchas del fútbol colombiano.

Lo mínimo que esperaría es un comunicado oficial de rechazo a la violencia dentro y fuera de los estadios, por parte de la Organización Ardila Lule, y una rectificación de la entrevista.

Por supuesto, la dirigencia del Atlético Nacional está en su derecho legal de apelar la sanción impuesta inicialmente, pero así cómo el club se sintió 'indignado' por ello, debería estar apenas avergonzado con el comportamiento de sus hinchas, que dejan el nombre del club y la empresa en lo más bajo.

Aclaro, esa afirmación va para cualquier otro club de este país que sigue siendo indiferente frente al problema de las barras bravas, y la seguridad de los aficionados al fútbol.

Con haber hechado reversa en la sanción al Atlético Nacional, la comisión disciplinaria de la Dimayor ha abierto las puertas de par en par a que nadie, dentro de los clubes, asuma la responsabilidad de los actos vandalicos de algunos que se hacen llamar 'barras bravas' y enlodan a un fenómeno social importante, que merece toda la atención y seriedad de directivos, jugadores, organismos de control, periodistas y comunidad en general.

Frase para el olvido
...no cabe duda que se trata de hechos altamente reprochables que por su extrema gravedad, ameritan sanciones ejemplares que conduzcan a erradicar el flagelo de la violencia en el fútbol y a preservar de manera efectiva el orden, la paz y la tranquilidad en los escenarios deportivos.

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