7 de octubre de 2009

La troncal mediocre de TransMilenio


Todo el cambio urbanístico y actitudinal de los bogotanos está cerca de acabarse. El anuncio de la 'troncal ligera' de la Carrera Séptima es un ataque casi mortal al corazón del sistema de transporte masivo de Bogotá, TransMilenio, que perderá su esencia de permitirle a los ciudadanos ahorrar tiempo en desplazamientos.

El anuncio es apenas una más de las cuestionadas decisiones del alcalde Samuel Moreno, que cumplirá con lo que prometió: no le hará nada a la séptima. Es cierto, así muchos lo duden, la Séptima no será intervenida. Eso se puede suponer del vídeo de presentación de la 'troncal ligera', porque no se menciona nada de inversión en espacio público e intersecciones, lo cual sí existió en el proyecto desarrollado durante el mandato de Luis Eduardo Garzón, el cual costó cerca de 5.000 millones de pesos, plata tirada -literalmente- a la basura.


Sigo sin entender, luego de observar el vídeo, ¿Cómo pretende la alcaldía, o quienes diseñaron el negociazo del TransMilenio por la Séptima, que funcione el cruce de la Calle 72? Siempre se critica a aquellos que están en el carril opuesto y pretenden girar a la derecha o izquierda. En este caso, una maniobra automovilística errónea será pan de cada día con la troncal ligera. El caos está a la vuelta de la esquina, de la 72 con séptima.

Por lo menos los planes originales de TransMilenio por la séptima (documentos que poseo) contemplaban la construcción de pasos subterráneos por la 72 y la 85 (el tedioso ascenso de miles de vehículos particulares a la Avenida Circunvalar), no obstante, esos puntos han sido pasados por la faja en la presentación de la troncal.

Mediocre, por decir lo menos, es pensar que va a obrar en pro del bien común el hecho de eliminar los carriles exclusivos de TransMilenio entre las calles 72 y 100. Ridículo es creer que se le hace un gran favor a las miles de personas que deben abordar el transporte público cuando se vende como maravillosa la idea de buses padrones desde la 72 hasta la 190. Sin dudas, la gran tajada se la llevarán quienes son dueños de TransMilenio (léase accionistas y operadores).

Los beneficiados, aparte de los empresarios del perverso sistema de buses urbanos, serán quienes tengan carro particular, porque la séptima seguirá siendo de ellos, en perjuicio del bien común que sería permitir, por lo menos, los carriles exclusivos hasta la 100.

¿Cabe o no cabe?

A duras penas en los diseños originales cabía TransMilenio, usando tres carriles y dejando tres para los particulares en las estaciones con sobrepaso. Claramente así no podía funcionar el sistema, sería un despropósito similar al existente en los tramos del sistema en la Avenida Ciudad de Cali y en la vía a Usme. Sin embargo, estaría de acuerdo con que TransMilenio funcione sin sobrepasos, permitiendo dos carriles por sentido a los carros particulares, pero si este sistema funcionara así hasta la Calle 100, por lo menos.

Lo más extraño del asunto es que a partir de la Calle 100 hasta la 180 TransMilenio cabe perfectamente con al menos un carril, y en Usaquén con dos carriles por sentido, permitiendo la existencia de lo que sería la estación de Hacienda Santa Bárbara. ¿Por qué no se va a hacer allí TransMilenio? ¿Será que la Séptima se acaba en el norte en la Calle 100?

Efectos colaterales

¿A alguien le importa la Ciclovía? La tradición bogotana de cientos de deportistas por la séptima, desde la 116 hasta el centro está en vilo. Nadie ha anunciado qué plan de contingencia existirá para que el deporte siga fomentándose entre los ciudadanos, durante y después de las obras. Lo mismo sucede con el contraflujo diario en hora pico.

Miles de ciudadanos deben soportar resignados los eternos trancones de la Carrera Décima con las obras de la troncal que avanzan al ritmo paquidérmico de la iniciativa de revocatoria a Samuel Moreno. Por supuesto, un buen periodista de El Tiempo denunciará lo complicado que resulta llegar a su trabajo por la Avenida El Dorado (también en adecuación para TransMilenio), lo cual es válido, pero lo que cientos de personas deben sufrir a diario en los ordinarios, sucios, incómodos y viejos buses urbanos, es asunto de nadie.

Si esas situaciones ocurren con esas obras, que deberían ser inauguradas a final de 2010, ¿Cómo será el avance de las obras de la Séptima que terminarían en 2011? Recordemos que esas obras no llevan anunciadas ninguna solución vehicular ni andenes ni puentes peatonales o algo por el estilo. Es una pena, porque el diseño original permitía dos puentes vehiculares en la séptima, con calles 127 y 134, que beneficiarían a muchos más ciudadanos, así como los pasos subterráneos de TransMilenio en las calles 72, 85 y 92.

Es cierto, el patrimonio de los bogotanos no se tocará, no se perderá, pero ese patrimonio es de unos pocos, de aquellos que sacarán provecho con la troncal mediocre de TransMilenio sobre la Carrera Séptima desde la Calle 39 hasta la 190.

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1 comentario:

  1. Sin sobrepaso transmilenio es realmente mediocre, ese es el factor diferenciador de transmilenio. Sin Sobrepaso se convierte igual de lento a un metro.

    Sabia ud que transmilenio es más rápido en promedio que un metro, y sabe gracias a que?

    Al sobrepaso...

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