20 de diciembre de 2009

El partido de Noemí


Fotomontaje: El Castillo.

Sí que se ha hablado durante la presente semana sobre la orden de Noemí Sanín, cuando era ministra de comunicaciones, de emitir un partido de fútbol por televisión en lugar del cubrimiento periodístico de los hechos que culminaron en el conocido holocausto del Palacio de Justicia. Esta es otra parte de la historia, la del "partido de Noemí".

Buscando en periódicos antiguos, gracias al servicio de hemeroteca en la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá, pude encontrar que el 6 de noviembre de 1985 era un día más en el que se acercaba el Concurso Nacional de Belleza, la candidatura de Bernardo Jaramillo (q.e.p.d) estaba en marcha, y los titulares deportivos estaban pendientes de la eliminatoria al Mundial de México 1986 (cuya organización le fue arrebatada a Colombia).

"Y ahora la lucha es doméstica", titulaba el diario El Tiempo en la página 7-B. La noticia es que comenzaba el octogonal final a partir de las 8:15 de la noche. Los partidos eran Atlético Nacional vs. América de Cali, Junior vs. Independiente Medellín, Cali vs. Atlético Bucaramanga y Millonarios vs. Unión Magdalena.

El partido que acabó emitiendo la ministra Sanín fue el de "embajadores" y "samarios". Millos contaba esa noche con la baja de Eduardo Pimentel y la recuperación de Arnoldo Iguarán. Nadie se imaginaba que el espectáculo del deporte fuera utilizado por el gobierno nacional para encubrir a la opinión pública el atentado más grave registrado a la democracia colombiana.

El 2-0 a favor de Millonarios es una anécdota que sólo sirve para ser mencionada, porque como ha ocurrido en muchas ocasiones el deporte fue usado como cortina de humo. Cabe señalar que el fin de semana siguiente, la Dimayor ordenó un minuto de silencio en todos los partidos en homenaje a las víctimas, lo cual, curiosamente, no sucedió hace poco cuando se cumplieron 20 años del asesinato del árbitro Álvaro Ortega.

La comisión de la verdad

Lo cierto del informe presentado por la comisión de la verdad acerca de la Toma del Palacio de Justicia es que hubo más culpables que el mismo coronel Alfonso Plazas Vega, actualmente detenido.

Curioso es que Noemí Sanín, 24 años después, justifique su acción de censura de prensa con el argumento de evitar un nuevo "bogotazo". Las noticias de la época dieron cuenta de los saqueos y pedreas que hubo en el centro de Bogotá, en medio de la felicidad por que habían "triunfado las instituciones" y la lluvia que cayó sobre el lugar cuando terminó la sangrienta retoma del palacio, sin que se mencionara el acto de censura protagonizado por Noemí.

A pesar de todo lo expuesto, Colombia sigue siendo un país que olvida con facilidad, que no castiga públicamente los actos equivocados, contrarios a la libertad y la sociedad por parte de varios dignatarios. Noemí hoy es precandidata presidencial, por enésima vez, y cabe recordar que en las elecciones de 1998 sacó la mayor cantidad de votos en la ciudad de Bogotá, siendo el ex alcalde Antanas Mockus su fórmula vicepresidencial.

Ridículo es que Andrés Felipe Arias, otro precandidato actual, sobre quien pesa un gran manto de duda debido al escándalo de subsidios de Agro Ingreso Seguro, sea quien lidere la cruzada para investigar la conducta de la ex ministra en la noche del 6 de noviembre de 1985. Sin comentarios.

Así es Colombia: El país donde pasa de todo, pero al mismo tiempo, donde no pasa absolutamente nada.

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