4 de marzo de 2010

El sacrificio es necesario


Foto: Revista Semana

Para mejorar nuestra calidad de vida, todos hemos hecho alguna clase de sacrificio: gastar menos, cambiar de dieta, tener fuerza de voluntad, etc. Frente al paro de transportadores en Bogotá, que al momento de escribir esta entrada iba rumbo a su cuarto día, hay que entender los porqués del sacrificio que debemos hacer los capitalinos para tener un mejor sistema de transporte.
1. El bien común debe primar sobre el interés particular.

Es el estado quien debe tener el control del transporte público de la ciudad, no un grupo de particulares que busca lucrarse frente a las necesidades de los ciudadanos y a costa de una pobre calidad de vida para las familias de los conductores que cada día son responsables de llevar a sus destinos a la gente.

2. TransMilenio no tiene la culpa.

Aquellos que apedrean con sus palabras y con sus actos al sistema de transporte, no comprenden que la única forma en que Bogotá se convierta en una ciudad de verdad es teniendo un transporte público organizado y decente con una tarifa única. Sin que sea la maravilla, TransMilenio es lo más cercano a ello hasta el momento, pero se puede seguir mejorando.

3. Samuel Moreno ha sido mal alcalde pero hay que respaldarlo.

Como dice el editorial de El Tiempo el día de hoy, Bogotá está siendo chantajeada, por una sucia mafia que no le interesa el bienestar de los pasajeros ni de aquellas familias que por cuatro días han dejado de comer a base de sus caprichos.

Esa misma mafia es la que promueve disturbios en la ciudad y vandalismo al patrimonio de los bogotanos (¿Cómo así que para negociar el SITP se debe dejar libres a los delincuentes que vandalizaron TransMilenio y protagonizan disturbios en la ciudad?).

Samuel Moreno no es santo de mi devoción, mucho menos Fernando Álvarez o Clara López, pero es primordial apoyar a las entidades legítimamente constituidas del estado y no a aquellos que priman sus intereses personales sobre los ciudadanos y trabajadores.

4. ¡No más guerra del centavo!

A causa del descontrol en el sistema de buses (si es que se le puede llamar sistema) existe la guerra del centavo desde hace décadas, en la cual los conductores marchan con exceso de velocidad, mandándole el vehículo a los demás automotores con el fin de ganar unos pesos más, pero arriesgando la vida de los pasajeros.

Es tiempo de acabar con uno de los males que ha tenido en jaque a Bogotá durante décadas.

5. Adiós a las buseticas, busetones y colectivos.

Ya es hora que los bogotanos se movilicen en vehículos que brinden mayor comodidad y espacio. Es tiempo de una renovación absoluta del parque automotor de servicio público y sólo es posible con el desmantelamiento de la mafia transportadora mediante el SITP.

6. Sí a salarios dignos para los conductores.

Justamente, la mafia transportadora es la que tiene en miseria las familias que tienen a los buses de servicio público como sustento, porque no reciben sueldo fijo ni prestaciones. De ahí la maldita guerra del centavo. Yo creo firmemente que con la implementación del SITP es posible mejorar la calidad de vida de los usuarios y de los transportadores.

Reflexiones finales antes del cuarto día de paro:

Bogotá no parece la capital de Colombia, parece un pueblo que se niega al progreso por la actitud retrograda de miles de ciudadanos y por el afán de enriquecimiento por parte de aquellos pocos que son los verdaderos ganadores con el perverso servicio de buses en Bogotá.

Ningún alcalde ha tenido la capacidad de enfrentar cara a cara a la perjudicial mafia de los buses, que solo ha perjudicado a los bogotanos durante décadas con vehículos sucios, pequeños y en mal estado, con el maltrato y poca educación de muchos conductores y ahora con la terquedad actual que no tiene justificación, humanidad ni justicia alguna con el pueblo capitalino.


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