15 de marzo de 2010

Elecciones de escándalo en Colombia


Foto: AFP

Irregularidades, lentitud en el recuento de votos y los grandes ganadores: los herederos de la parapolítica. Después de las elecciones legislativas del 14 de marzo de 2010, pocas cosas buenas quedan en el espacio político colombiano, en medio de una votación que demuestra el país político desmemoriado, ignorante y muy vulnerable.

Los juicios a priori siempre son peligrosos para un periodista, pero ciertamente son evidentes las consideraciones que dejan las elecciones legislativas que aún no acaban de pasar.

El procedimiento de conteo de votos por parte de la Registraduría Nacional del Estado Civil fue vergonzoso. No tiene presentación lo que explicó a las 10:30 p.m., por Caracol Radio, el registrador Carlos Ariel Sánchez, sobre las demoras en el proceso electoral en Bogotá:

"Los votos ya están contados, es decir, que hay 14 millones de votos en el país. Se están priorizando los resultados de senado y cámara, luego las consultas internas (Partido Verde y Conservador) y luego Parlamento Andino. La demora es por el sistema de voto preferente y listas de senado y cámara".

La explicación resulta inaudita, cuando se sabe que los jurados tienen una instrucción previa y también cuando la Registraduría contrató a una empresa tan seria y de tanta trayectoria como Une Telecomunicaciones para el conteo de votos.

No es gratis que a la media noche haya salido ante los medios de comunicación el director programático de la campaña de Noemí Sanín, Carlos Ariel Sánchez, a tildar de "vergonzoso y desconcertante" el desempeño de la Registraduría en el proceso electoral. A la hora de publicación de este blog, Noemí Sanín buscaba afanosamente a los veedores internacionales de la OEA.

Lo raro se debe a que siempre, desde que tengo huso de razón e incluso desde la reforma electoral del 2003, la composición del senado estaba lista a las 10:00 p.m. con el 95% de votos escrutados. Hoy, a las 11:00 p.m. apenas se pasaba el 60% nacional, y lo vergonzoso: no estaba ni siquiera el 30% de las mesas de Bogotá. Ni que hablar de las consultas, que llevaban el 30% del total nacional a la misma hora. ¡Impresentable!

El registrador, Carlos Ariel Sánchez debería renunciar a su cargo porque le quedó grande encabezar la logística de las elecciones en el país, que no tenían tantos altercados desde aquellas del 19 de abril de 1970, en la que hubo un fraude que jamás se logró comprobar contra el general retirado Gustavo Rojas Pinilla. Es descarada la lavada de manos del registrador actual.

Muchas cosas raras pasaron en la jornada electoral: la presunta demora en recolección de datos por parte de la Registraduría y Une Telecomunicaciones, que Andrés Felipe Arias pueda verse favorecido por esa situación, pero más grave aún es la tradicional ceguera colectiva y la corrupción reinante.

Varios de los candidatos elegidos el día de hoy están siendo investigados por corrupción, por parapolítica y otros son familiares o amigos de congresistas condenados por los escándalos de para política y yidis política, además de un partido político que siembra muchas dudas como lo es el PIN (Partido de Integración Nacional). El común de la gente desconoce la información valiosa que ofrecen portales como Votebien.com al respecto, porque no todos tienen acceso a la tecnología.

Hay que reconocer que el grueso de votantes en Colombia apenas tiene para sobrevivir con un salario mínimo o tiene necesidades. Es por eso que la compraventa de votos en las regiones fue descarada. En Caracol y RCN Radio se informó desde los departamentos del Valle, Córdoba, Sucre, Santander, entre otros. ¿Los precios? De 10 mil a 100 mil pesos por voto, y aumentaba su valor con la cercanía del cierre de las urnas.

Es lamentable, vergonzoso e impresentable lo que ha pasado hoy en Colombia, unas elecciones que dejan más preguntas que respuestas, y que de entrada no ofrecen garantías para las presidenciales del próximo 30 de mayo, porque las irregularidades son notorias, desde el órgano electoral hasta aquellos que con plata en mano compran conciencias con la necesidad del pueblo.

Educar al pueblo en la política es una de las labores más difíciles que puede haber, de forma especial en las regiones donde no hay tanto conocimiento y conciencia acerca del sistema político y el voto es mucho más fácil de influenciar con tejas, cemento y ladrillo, con unos pesos o con una simple "lechona bailable".

Lo triste es que se mantenga la nefasta costumbre de hacer las cosas al escondido de la nación, en horas de la madrugada. Así se aprobaron los proyectos de referendo en el Congreso, las reformas tributarias y a la salud que tan perjudicados tienen a los colombianos, a media noche o en la madrugada.

Esperemos no llevarnos sorpresas desagradables en las próximas horas.

Recomeiendo el seguimiento de La Silla Vacía (Clic aquí) y la transmisión de RCN Radio en la madrugada.

1 comentario:

  1. Efectivamente tienes mucha razón, gracias por escribirlo!!!

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