22 de marzo de 2010

Lo que quedó del escándalo electoral


Foto: Revista Cambio

Dediqué mi artículo anterior a hablar a grandes rasgos del desastre ocurrido con las elecciones legislativas del pasado 14 de marzo. Una semana más tarde, ya conocidos los resultados de la consulta conservadora y los integrantes del parlamento, quedan una serie de inquietudes que esperemos no sean echadas al olvido con facilidad.

1. Un vaso con whisky

Aunque es tomado como un asunto ridículo e intrascendente, es grave, por lo menos, el hecho que se haya consumido licor el día de las elecciones. No importa si fue el registrador Carlos Ariel Sánchez o un jurado electoral, hay una evidente violación de ley.

Sin embargo, existen voces que afirman la normalidad del hecho en elecciones anteriores, ya que se recibe con licor a los delegados de la Organización de Estados Americanos. De ser así, el silencio en tiempo anterior y que ahora el "vaso de whisky" sea un escándalo trascendente puede responder a otras intenciones.

2. El contrato de Une

No tengo nada en contra de Une Telecomunicaciones, una empresa que por su trayectoria ha demostrado seriedad y credibilidad. Sin embargo, la contratación de Une, por parte de la Registraduría, para llevar a cabo el control de datos de las elecciones legislativas fue hecha con, al menos, una irregularidad clara: no hubo licitación pública. Este es un hecho grave que merece ser investigado. Asimismo, debería ser investigada la subcontratación de Une para saber si se incurre en un testaferrato o cualquier otro caso de corrupción a favor de terceros.

3. Fallas técnicas y logísticas

Las elecciones legislativas de 2010 fueron insólitas, por la demora en entrega de los resultados de las consultas del partido conservador. Incluso, el día de publicación de este artículo, en la página web de la Registraduría no salen los datos del famoso escrutinio que le dio el triunfo a Noemi Sanin sobre Andrés Felipe Arias.

Si hubo un ataque informático, una falla previa en el sistema o los jurados no fueron capacitados adecuadamente para realizar su labor, deben realizarse los correctivos necesarios de cara a las elecciones del 30 de mayo. Igualmente se puede prever que habrá un nuevo proyecto de reforma política para simplificar el proceso de elección del legislativo.

Además, queda la duda sobre la logística de las elecciones. ¿Era absolutamente necesario mover puestos electorales para que todas las casillas fueran bajo techo? No se anunciaron los cambios a la gente y por eso se presentaron aglomeraciones en Bogotá. ¿Qué hubiera pasado si todo el censo electoral sale a ejercer su derecho al voto? Habría sido una catástrofe, la cual se puede enfrentar con proactividad, no reactividad.

4. La responsabilidad del Registrador

Carlos Ariel Sánchez no insinuó siquiera su renuncia pese al escándalo. De hecho, denunció que el gobierno nacional buscaba su salida por el fracaso del referendo reeleccionista, y seguirá adelante con el proceso de preparación de la primera vuelta presidencial a celebrarse el próximo 30 de mayo.

La democracia colombiana ha sido el hazmerreir de la región debido a la inoperancia del sistema electoral el pasado 14 de marzo. Si hay un responsable es el registrador, quien debió presentar su renuncia.

Lamentablemente, Colombia es el país donde pasa todo pero no pasa nada. Por eso, Carlos Ariel Sánchez seguirá al frente de su cargo, con el respaldo de varios círculos de opinión que consideran que es mejor "viejo conocido que nuevo por conocer" de cara a la elección presidencial al frente de la Registraduría.

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