12 de noviembre de 2010

¿Será qué necesitamos un Metro en Bogotá?

Foto: José Gabriel Celis B. / Castillo bogotano.


A pesar de todo lo que ha ocurrido en la alcaldía de Samuel Moreno, su administración ha hecho esfuerzos para llevar a cabo la construcción del Metro para la ciudad. Aunque las cosas no marchan bien, es muy claro que TransMilenio ya no da abasto para movilizar a los habitantes de Bogotá con su evidente fragilidad.

Bogotá es una ciudad que ya cuenta aproximadamente con ocho millones de habitantes, cuyo sistema de transporte masivo no cubre el 50% de las necesidades de la ciudad, el cual está conformado por buses cuyo máximo aforo es para 150 personas.

TransMilenio nació en el año 2000, como una solución al problema de movilidad y contaminación que sufría la ciudad. Desde esta premisa, el éxito del sistema va en parte por la reducción de contaminantes, pero 10 años más tarde, la demanda del sistema no da abasto.

Esta noche, han ocurrido dos hechos que me han motivado a escribir este artículo: El segundo bloqueo en la semana por parte de usuarios en la Troncal de la Calle 80 y la negativa del Banco Mundial para avalar la firma de estudios finales para el Metro.

TransMilenio: ¿El nuevo problema?

Los bogotanos han descuidado TransMilenio, otrora gran patrimonio de la ciudad, ante el mal servicio que presta. Uno ya ve buses sucios, rayados con grafitis, gente con paquetes, borrachos y otras cosas más. Además, la gente ha demostrado la alta vulnerabilidad del sistema por medio de bloqueos o simple imprudencia.

Dudo mucho que la solución a los problemas evidentes de TransMilenio llegue haciendo bloqueos en las troncales, ya que nada lo impide. Ahora, me queda la duda si no hay agitadores o empresarios del transporte público desplazado por los articulados, que esté detrás del caos en la capital.

Yo también lo he vivido, retrasos de más de media hora en los alimentadores del Portal del Norte, así como demoras de similar índole en servicios como el F28 y J70 en las horas de la mañana.

Sin embargo, Bogotá, la ciudad donde vivo y a la cual dedico este espacio en la Red, es una ciudad hostil, que parece no ser de nadie a pesar de ser llamada la 'ciudad de todos', y por la cual todos actúan de forma reactiva: los usuarios y TransMilenio.

Aprendamos de la experiencia: Medellín

Interior de un vagón de Metro en Medellín. Foto: José Gabriel Celis B. / Castillo bogotano.

¿Será el espantoso regionalismo el que impide que aprendamos de Medellín para ser una capital de verdad? En mis dos visitas a la capital antioqueña, luego de recorrerla de todas las formas posibles, se puede ver que el Metro, que no cubre ni el 40% de la demanda del transporte público, es una obra bien planeada, por más costosa que nos haya resultado a todos los colombianos.

El Metro, funciona mínimo con tres vagones y máximo cinco, con aforo para 300 personas cada uno. Si bien se congestiona en horas pico, su servicio es ágil. Y al igual que TransMilenio los fines de semana, se demoran en pasar, pero funciona, sin bloqueos ni nada similar. ¿Por qué? Primero, no hace falta hacerlo, hay cultura y aprecio por un sistema que funciona bien, casi a la perfección. Segundo, quien lo intente se puede electrocutar en las mallas de seguridad o en la vía del Metro.

Medellín sí tiene un sistema integrado de transporte público (SITP) como el que se pretende implementar en 2012 en la capital. Si fuera como en Medellín, se acabaría el servicio gratuito de alimentadores. Me explico. Si se realiza un trasbordo del Metro a un bus integrado (alimentador) debe pagarse una tarifa determinada, entre 500 y 1200 pesos, dependiendo donde se tome. Lo bueno es que siempre hay servicio.

Paciencia, muchísima paciencia.

Una ciudad no cambia de la noche a la mañana. En Medellín pasó y así también será en Bogotá. Un taxista en la capital antioqueña me relató el proceso de construcción del Metro, que fue una auténtica angustia porque los pilotes se levantaron antes del fin de la década de 1980, pero la obra duró paralizada entre dos y cuatro años.

Entre la constitución de la empresa Metro de Medellín y la apertura de la primera línea pasaron 16 años (1979-1995). Con la situación actual, en la que a ciencia cierta no se sabe dónde irá el primer tramo de Metro en Bogotá, no se puede esperar que éste se construya pronto aunque pretende ser inaugurado en poco más de un lustro (2016).

Sin embargo, el Metro para Bogotá es una evidente necesidad a pesar de lo que afirman sus contradictores (Ver: "El Metro es un lujo innecesario"). El punto es que un Metro no se improvisa, como parece ocurrir en estos momentos.

¿Más TransMilenio?

Algún día terminarán de construir la Fase III del sistema (Carrera 10ma y Calle 26). Luego, se sabrá si debe seguirse construyendo TransMilenio. Sin embargo, considero que es una auténtica mediocridad la 'troncal ligera' que quieren hacer en la Carrera Séptima, que lo único que hará es acrecentar el caos y beneficiar a unos pocos.

Las soluciones primarias al caos, el mal servicio y los bloqueos no serán prontas. Pero creo pertinente crear un sistema para evitar la detención del servicio. Puede ser con vigilantes o policías en las puertas (así habría un poquito más de seguridad) o con un enrejado eléctrico como en el Metro de Medellín. Lo anterior también sirve para evitar que usuarios imprudentes, indigentes y hasta suicidas, arriesguen la vida de las personas que abordan un bus articulado.

Por otra parte, la intransigencia o la mala planeación en las frecuencias de buses articulados es un lío que al parecer no acabará nunca. Personalmente, no me ilusiono con la idea que no me toque esperar 25 minutos por un F28 en la mañana mientras pasan más de 50 buses con el molesto letrero "En Tránsito", que reemplazó en forma de eufemismo al aún más molesto "Fuera de Servicio" luego de una protesta de proporciones en 2006.

Honestamente, no me quiero imaginar qué va a pasar el día que anuncien oficialmente y de verdad (no para agitar a la gente), que la tarifa del TransMilenio suba siquiera 100 pesos. Solo falta un 'florero de Llorente' para llevar a nuestro otrora patrimonio al mismo destino de los buses troli. Ojalá no pase.

Los invito a seguirme en Twitter @Josegacel

4 comentarios:

  1. Para que tengás en cuenta, el 60% de la deuda del Metro de Medellín es atendida por Medellín y Antioquia, muy diferente a los demás sistemas de transporte del país donde la Nación co-financia hasta un 70% del costo total.

    Los demás proyectos del Metro de Medellín como los Cables Aéreos (Metrocables), Nuevos Trenes, Tranvías, Extensión al Sur, etc, son financiados 100% por el Metro y/o sus dueños (Medellín y Antioquia).

    Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Excelente aporte, muchas gracias y como siempre, bienvenido.

    ResponderEliminar
  3. De acuerdo en que hace falta un metro. Sin embargo a este paso ni siquiera el metro será suficiente para solucionar el problema de movilidad en la ciudad. En ciudades europeas e incluso en otras Latinamericanas que ya tienen metro como Caracas, México DF y Santiago de Chile ya se están buscando alternativas diferentes. El pico y placa lo único que ha hecho es disimular un grave problema que va creciendo día a día en Bogotá.

    ResponderEliminar
  4. Excelente documento y gracias al participante que aclaro que el 60% del valor del metro de Medellin es atendida por Medellín pagando desde hace años una altísima sobretasa a la gasolina.

    La operación del metro es autonoma desde el punto de vista financiero, es decir, ninguna institución pública subsidia la operación, lo cual es extraordinario en estos tipos de transporte masivos. Es importante que la sostenibilidad financiera de la operación también se evalue en el futuro metro de Bogotá, porque sino sería un desangre permanente para la ciudad.

    ResponderEliminar

Los artículos reflejan la opinión personal y libre del autor, derecho protegido por el artículo 20 de la Constitución Política de Colombia. Por ello, este blog no tiene nada que ver con el medio de comunicación, empresa o institución para la cual el autor esté trabajando o sus empresas afines.

Creative Commons License
  Castillo bogotano está bajo una licencia de Creative Commons.
Las fotografías y/o logotipos están protegidas por las leyes de autor, y son pertenecientes a José Gabriel Celis B., Castillo bogotano y/o sus respectivos dueños.