14 de agosto de 2011

El problema no es solo de imagen, es de resultados



Montaje: Castillo bogotano.

Luego de una larga semana, que tuvo como principal hecho el escándalo del técnico Hernán Darío Gómez al agredir a una mujer y finalizó con la eliminación del Mundial Sub-20 en Bogotá, quedan muchas reflexiones que solo conducen a pensar que lo siguiente serán más derrotas y fracasos de no cambiar el rumbo en las selecciones Colombia.
El fútbol colombiano sigue de tumbo en tumbo, inmerso en escándalos, con buena parte de los clubes profesionales endeudados y las selecciones nacionales sin lograr los éxitos que demandaría el deporte más popular del país. Esos éxitos que no tiene el fútbol son obtenidos por atletas anónimos en otras disciplinas que pasan desapercibidas por la agenda del periodismo deportivo y los patrocinadores.

Estoy realmente cansado de los fracasos de las selecciones Colombia. La resistencia de la prensa y parte de la afición a un técnico extranjero más la obstinación de los dirigentes para mantener a los mismos entrenadores nos llevan derecho al camino de acumular derrotas, de seguir diciendo "nos faltaron cinco para el peso", "jugamos como nunca y perdimos como siempre", entre otras frases comunes dentro de nuestra sociedad.

La agresión de Hernán Darío Gómez a una mujer bajo extrañas circunstancias en un bar de Bogotá es apenas la excusa perfecta para que pidamos en una sola voz que deje de ser el seleccionador nacional. Dentro de lo que es la "imagen del país en el exterior" es inadmisible que siga 'Bolillo' al frente del combinado nacional, pero también hay argumentos futbolísticos de por medio con mucho peso, que son pasados por alto debido al escándalo, que a su vez pasará por alto debido a la fiesta en el país donde el "fútbol se baila" por la realización del Mundial Sub-20.

Curiosamente, los resultados deportivos y la forma de jugar del equipo de la Copa América, dirigido por 'Bolillo', y la que acaba de ser eliminada con el técnico Eduardo Lara, tienen similitudes referentes a la forma de afrontar los momentos decisivos y de cómo el equipo queda desnudo en defensa, permitiendo que los rivales aprovechen los errores, veamos el ejemplo.

Fueron dos partidos diferentes pero en circunstancias similares (cuartos de final): contra Perú en Córdoba (Copa América) y contra México en Bogotá (Mundial Sub-20). Aunque cada técnico tenía esquema táctico y jugadores diferentes, la situación se presentaba igual, empate (0-0 y 1-1 respectivamente). En ambas ocasiones el equipo colombiano acabó "partido", es decir, con los defensas de un lado de la cancha y los atacantes del otro, es decir, perdiendo el mediocampo y dando todas las ventajas para que el rival tomara la pelota y contragolpeara, además de la desesperación y el desorden en la cancha. De esa manera nos eliminaron de ambas competencias, sumando curiosamente errores de los guardametas (Luis 'Neco' Martínez y Cristian Bonilla).

Esos factores encontrados son el reflejo de la historia que siempre ha acompañado a nuestra selección que pierde por errores propios, de preparación previa, conflictos internos, exceso de confianza o simplemente, inexperiencia en momentos decisivos. Los mundiales de mayores de 1994 y 1998, el Sub-20 de 2005 y Sub-17 de 2009, quedan en la historia como aquellos donde tuvimos grandes jugadores que finalmente no ganaron nada.

No quiero saber más de la vida personal de Hernán Darío Gómez ni las lágrimas de Eduardo Lara, mucho menos de las reuniones de la Federación Colombiana de Fútbol que acaban con lo que todos temen, ratificaciones de directivos y técnicos que fracasan repetidamente.

Ya no puede ser válido el argumento común para no traer un técnico extranjero: "No conoce nuestro fútbol". Me parece mejor que no lo conozca, que tenga libertad de tomar decisiones sin presiones de nadie, que pueda ver jugadores, que busque una buena sede para preparar el equipo y hacer una eliminatoria que nos lleve de nuevo a una Copa del Mundo. Que sepa elegir a sus colaboradores y aquellos que inicien el nuevo proceso de Sub-20 y Sub-17 para los Mundiales de 2013.

Si dependiera de mi, preferiría un técnico extranjero, exitoso, que sea más caro y que exija (para eso hay patrocinadores dispuestos), a fracasar con los mismos de siempre y de la misma forma a la que ya muchos parecen estar acostumbrados.

Yo quiero ver a Colombia en el álbum Panini de Brasil 2014, subiéndose al podio de una Copa del Mundo como el equipo de Emiratos Árabes 2003 con Reinaldo Rueda (a quien echaron a patadas de aquí), y no fracasando siempre, con los mismos errores y con todo el aval del círculo que rodea nuestro fútbol.

Necesitamos unir al país bajo una sola causa, como dice el lema en el cuello de la camiseta Adidas de la Selección Colombia, pero con los mismos de siempre solo se generará división, discordia y polémicas inútiles generada por el nefasto regionalismo, con la cual ganarán pocos (sí, hay ganadores con eso) y seguiremos cargando el lastre de ser un país fracasado en el fútbol internacional.

Los invito a seguirme en Twitter @Josegacel

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