17 de febrero de 2015

Del orgullo y los derechos "adoptados"


La Universidad de La Sabana y ahora sus egresados somos el eje de la "indignación nacional" en las redes sociales, y el boca a boca de la gente, por cuenta de los conceptos sobre homosexuales y la adopción por parte de parejas del mismo sexo dados a conocer en los últimos días. Al respecto deseo compartir mi punto de vista, siempre con el mayor respeto a las partes involucradas.

En primer lugar, y antes que nada, me siento y me sentiré por siempre orgulloso de ser Sabana, porque es una casa que me abrió las puertas y me ayudó a formar mis valores profesionales que pongo en práctica cada día, además de contribuir en gran forma a mi formación personal, como la de sus empleados, egresados, estudiantes y becarios, pertenecientes a toda clase de estratos y no de una simple élite, como prejuiciosamente comentan a la ligera quienes no saben lo que es ser Sabana.

Segundo, para mí la homosexualidad es una decisión de vida de cada individuo totalmente libre, respetable e independiente, libre de ser objeto de tabús y polémicas como las hay en la actualidad. OJO, todos son personas, seres humanos.

La homosexualidad no es una enfermedad, ni mucho menos, como desafortunadamente lo mostró un profesor de la facultad de medicina con un concepto a la Corte Constitucional, o como se quiere ridiculizar a punta de memes con el caso de Nerú, que no tiene nada que ver con la universidad.

Tercero, no apoyo ni promociono la adopción de parejas del mismo sexo, pero respeto profundamente a quienes lo han podido hacer, porque la tarea de criar un niño no ha de ser fácil (sin importar la preferencia sexual).

Al respecto creo que debe haber un debate abierto y con más argumentos, ya que las falacias abundan, como la de "posibles" daños en la crianza, y otra clase de argumentos sin bases científicas reales. Importante recordar que para cualquier caso de violencia intrafamiliar o similares, sin importar el tipo de pareja o unión, ahí está Bienestar Familiar.

Cuarto, el fantatismo es peligroso en todas sus formas, llámese barra brava de equipo de fútbol, petrismo, uribismo, Estado Islámico, o inclusive catolicismo y promoción de la comunidad LGBTI.

Los puntos de vista sesgados y fanáticos hacen mucho daño, no importa de donde provengan, y solo generan más discordia y violencia verbal. Así como de un bando se pide libertad y apertura mental, en el otro debería ocurrir de forma recíproca, de lo contrario es imposible cualquier tipo de debate para llegar a acuerdos que nos permitan crecer, más que como país o sociedad, como humanidad.

Quinto, creo que la Universidad de La Sabana y la institución del Opus Dei, a la cual no estoy "afiliado", están en su derecho a expresar sus puntos de vista y argumentos sobre el tema, más no de obligar a nadie, y viceversa en cuanto a quienes apoyan el matrimonio y adopción igualitarios.

Pero por el bien de todos, especialmente de los estudiantes, debería haber más coherencia entre la aceptación al interior de la universidad en distintos niveles de miembros de la comunidad LGBTI -estudiantes, empleados, colaboradores, egresados- junto a sus posturas públicas dentro de la crisis que sufre la imagen de la Universidad de La Sabana en la actualidad.

Como sexto y último punto, quiero subrayar que mi posición no es la de la Universidad de La Sabana, con quien tengo una relación cercana a través de su facultad de comunicación, ni la de Todelar Radio, empresa con la que trabajo en la actualidad, pero bajo el marco de la libertad de expresión tan pregonada a partir de los atentados en Francia, creo que dentro de los principios de la argumentación y el respeto es válido expresar los puntos de vista.

Al final del día, tanto la criticada "educación tradicional" como la "revolución LGBTI" son modelos importados por igual. El problema siempre será copiar lo malo.

Los invito a seguirme en Twitter: @josegacel

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