29 de noviembre de 2016

La dolorosa tragedia del Chapecoense



Las ilusiones de un equipo antes de jugar una final continental acabaron abruptamente en las montañas de Antioquia.

Más que una crónica de la noticia que todos saben, y que enluta al fútbol mundial, comprendo y entiendo el sentir alrededor del trágico accidente en que perecieron 76 personas, entre ellas la gran mayoría del plantel del Chapecoense.

El miércoles a las 6:30 de la tarde se iba a juar el partido de ida por la final de la Copa Sudamericana, entre el club brasileño y Atlético Nacional, pero hoy solo queda el dolor y el recuerdo de quienes ahora son leyendas.

Al ser jefe de prensa por casi dos años de un club de fútbol profesional comprendo lo que se vive al interior en un viaje, al momento de jugar finales, pero sobre todo hay que considerar que a bordo iban seres humanos, y que un accidente a cualquiera le puede pasar.

Aplaudo la actitud del Atlético Nacional, su solidaridad y la idea de darle el título al Chapecoense, en forma de homenaje. Tristemente el fútbol ha pasado a un quinto plano ante la magnitud de la tragedia.

Lo único que se puede decir para cerrar estas cortas palabras de sentimiento, es que descansen en paz los jugadores, cuerpo técnico, directivos, invitados, periodistas, y miembros de la tripulación que fallecieron.

Que en Chapecó haya sosiego para las familias. Seguramente veremos más adelante de nuevo jugar a nuevos hombres con los colores del Chapecoense en el Brasileirao y futuros torneos internacionales.

José Gabriel Celis B. - @josegacel

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