
Poco se ha hablado del tema, pero es bueno ahora, que aún hay tiempo, de promover una campaña para salvar a uno de los equipos históricos del fútbol colombiano, el Unión Magdalena. No obstante, el objetivo será dificil de conseguir debido a los intereses e impulsos que hay para llevarse al 'Ciclón' al municipio de Ocaña, Norte de Santander.
Desde hace algún tiempo es sabido que el Unión Magdalena tiene un convenio de cooperación de jugadores con el Cúcuta Deportivo, así como sucede con otros equipos de la Primera B como Millonarios con Alianza Petrolera, Junior con Barranquilla F.C., entre otros.
Fue el pasado mes de junio, en marco de la asamblea de clubes de la Primera B de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), cuando se reveló lo que sería el futuro del Unión Magdalena: ser adquirido por unos empresarios del Norte de Santander que adquirirían la ficha y se llevarían al club a Ocaña y renombrarlo como el Unón Cúcuta-Ocaña.
Coincidencia o no, es curioso que esté de pormedio el convenio de jugadores entre el Unión y el Cúucta, pero más curioso resulte que hoy el periodista de Caracol Radio Jair Mosquera Di Perea diga en el Carrusel Deportivo que "si Dios quiere en el 2010 el Unión Magdalena se irá a jugar a Ocaña".
Pero aparte de lo anterior, no es que sea malo un futuro traslado del Unión, que no sería ningún traslado. Sería la desaparición de la tradición futbolística samaria que está vigente desde 1951, con la fundación del desaparecido Deportivo Samarios. Esa tradición que recuerda el título del Unión en 1968 y muchos jugadores como Carlos 'El Pibe' Valderrama, Alex Didi Valderrama, Luis 'La Puya' Zuleta, y leyendas como la del 'morrito' en el Estadio Eduardo Santos.
Puede que la Dimayor haya puesto 200 millones de pesos para ayudar al 'Ciclón Bananero', pero la Primera B será el cementerio del Unión Magdalena si no se detiene la reacción en cadena que sucede actualmente con el club de Santa Marta.
1. El equipo no da resultados deportivos, que lo tienen en la "B" desde el 2005. 2. Los patrocinadores privados y del estado no se interesan en el club. 3. Sin dinero no hay nuevas contrataciones ni forma de mejorar el equipo. 4. La gente no se interesa en el equipo que sólo causa penas desde hace cuatro años.
Cuando alguna de esas causas se corte se podría pensar realmente en la salvación del histórico Unión Magdalena, pero es mucho más cercano que aparezca en enero de 2010 el nuevo Unión Cúcuta-Ocaña.
¿Dónde está el futuro de la "B"?
Es triste ver cómo la Primera B es un gran panteón del fútbol colombiano. Lejos de salir figuras y equipos competitivos se ve como existen muchis círculos viciosos, de traslados de equipos a diferentes ciudades y la aparición de muchos ex futbolistas como refuerzos en varios clubes de la categoría. Ejemplos de ello son Víctor Bonilla, Walter Escobar, Hugo Arrieta y Henry Zambrano, entre otros.
Más triste aún es que ahora Ocaña se suma al departamento del Casanare, regiones que tienen un afán terrible de tener un equipo en la segunda categoría del fútbol colombiano. Hasta en organización vamos mal, desde que se acabó el ascenso y descenso deportivo de la Primera C y la Primera B por el desorden que significa la Difutbol y la Dimayor para organizar y diferenciar al fútbol profesional y aficionado.
Cuando haya orden en los clubes de fútbol podremos ver equipos de muchas regiones en el país sin que anden sonsacando las fichas a otras ciudades que tienen derecho a tener el entretenimiento del fútbol profesional para su gente. Lástima, eso ya es ser ilusos, tanto como esperar que los clubes de la B y la C sobrevivan y puedan al menos pagar salarios y seguridad social al día. Por encima de todo los futbolistas son seres humanos, pero eso ya es otra historia.





