
La definición del nuevo patrocinador del fútbol colombiano estuvo marcada por una subasta en medio de la asamblea de la División Mayor de nuestro balompié. Realmente ¿Existió falta de seriedad debido al anuncio previo de Coca-Cola como sponsor? ¿Cómo se puede manejar la suspicacia del torneo con Postobón como patrocinador, siendo el Grupo Ardila Lule dueño de Atlético Nacional?
Cuando se conoció por medio del portal ‘oficial’ de Dimayor y Telmex Golgolgol.net que Coca-Cola sería el patrocinador oficial de los torneos de Primera y Segunda División, se vio con beneplácito la noticia, debido a la trayectoria, seriedad y confiabilidad que brinda la multinacional estadounidense, además del simple aporte financiero.
No obstante, cuando se esperaba el anuncio oficial sin mayores obstáculos en la asamblea general de la Dimayor, se produjo una subasta, en la cual intervinieron otras dos de las tres empresas que ofrecieron capital para el campeonato de fútbol, como lo son BBVA y Postobón, luego del retiro extraoficial de Comcel.
Más allá que haya ganado el mejor postor, en medio de una competencia de libre mercado como lo es una subasta, es poco serio que se anuncie extraoficialmente con todos los bombos y platillos a Coca-Cola y luego los dirigentes se inclinen por Postobón. No se trataba de un rumor periodístico errado, ni de proteccionismo comercial. Por la plata baila el mono, y así sucede en todos los deportes, no sólo el fútbol.
En todo evento deportivo o cultural los patrocinios son una parte vital y si bien el apoyo de Postobón es importante, nos quedaremos con las ganas de ver una explosión comercial muy amplia por parte de Coca-Cola, una empresa con toda la experiencia mundial en mercadeo de marca. “Coca-Cola es de lejos la bebida número 1 del mundo, pero también es la que más invierte en publicidad”: de la película Election de 1999.
Como nota al margen, los demás deportes colombianos, aquellos que son del ciclo olímpico y otros en proceso de profesionalismo como el baloncesto, envidiarían los 25 mil millones de pesos de adelanto que dará Postobón a los 36 clubes colombianos de las categorías A y B.
¿Favorecimiento al Atlético Nacional?
El pasado mes de agosto se supo la intención de Postobón de retirar su patrocinio de la Copa Colombia, como un presunto método de chantaje para evitar que el Atlético Nacional fuera sancionado por los graves disturbios generados por su barra brava en un partido frente al Deportes Quindío.
Éste antecedente negro caló de mala manera en buena parte de los aficionados, y a varios periodistas deportivos que tienen al campeonato de fútbol bajo sospecha por los malos arbitrajes y el presunto favorecimiento al club ‘Verdolaga’ (arbitrajes de Hernando Buitrago en la campaña campeona de 2007-II).
Justamente, todas esas sospechas, rumores sin comprobar y el manto de duda existente sobre nuestro fútbol no permite que Postobón sea visto con buenos ojos como el nuevo patrocinador del torneo, al ser esta empresa propiedad del Grupo Ardila Lule, dueña del Atlético Nacional y del Canal RCN, dueña de los derechos de televisión del torneo. Basta con leer las opiniones en los foros, blogs y redes sociales para entender el descontento general de los aficionados frente a ello.
La cuestión ahora, no es de escudarse y vender una marca porque gusta o no, ya que los medios han quedado fascinados durante 20 años con la Copa Mustang, más no lo han hecho con la Copa Colombia (que en realidad es la Copa Postobón). El patrocinador, así no guste, debe ser respetado en cualquier deporte. Es un asunto de ética profesional.
Todos seremos fiscalizadores de cómo funcionará ahora el campeonato, con las dudas que hay desde hace tanto tiempo con favorecimientos deportivos, pero más aún con una auditoría que se debe hacer a los dineros del patrocinio, y sus destinatarios para verificar de una vez por todas si los recursos se están utilizando realmente en sacar de la crisis a los clubes que sobreviven con el dinero de la taquilla o aquellos que ya no pueden con las deudas.





